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Crónicas y series fotográficas de José Alexander Bustamante

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2.15.2012

Bajo Belgrano: el amor, la literatura, la música, y la amistad

 Jessica Labrador y Francisco Díaz, Belgrano, Buenos Aires, 2008 

                                                                             a Hernán Atencio
Salimos de la estación del metro, y recordé a Spinetta. Este es, me dije, estoy en Bajo Belgrano. Levanté la cabeza, miré alrededor. Un museo, muchos edificios, una librería en la esquina. La idea era conocer el barrio Chino de Buenos Aires que está en el barrio de Belgrano, el mismo al que Luis Alberto Spinetta le dedicó el nombre de su trabajo discográfico de 1983: Bajo Belgrano. Comenzamos a caminar en línea recta, así lo había indicado el señor del quiosco de revistas.
Es justo la anécdota de Belgrano la que me permite relatar una historia subterránea. Esta crónica es una revelación.

II
Todo comenzó en aquel el invierno austral del 2008. Nunca pensé escribirla. Era un tema que pasaba más por la anécdota del viaje que por algún tipo de acontecimiento. Pero ahora es importante comentarla.
Un lugar común de la teoría literaria dice que hablar de música es como hablar de poesía. De un lado, el desdoblamiento del aire para hacer un sonido, luego una melodía, hasta que finalmente la ejecución de un instrumento sea fundamental en la creación musical. Por otro lado, en el caso de la poesía, el desdoblamiento de la palabra pasa del mismo sonido (articulado o no), para luego ser poema y finalmente, una poética.
Uno de los logros significativos de ese Spinetta que le dedicó a su Barrio un disco, es haber alcanzado el desdoblamiento particular de la música y la poesía, es decir, la literatura, al punto, de que su obra será considerada en adelante como unos de los principales aportes artísticos hechos a la poesía, desde su ejecución musical. La obra musical de Spinetta, nos da una señal clara de que se establece una relación literatura y música.
Es momento de pensar que la obra musical de Spinetta merece una valoración crítica que traspase el comentario reflexivo de los comunicadores de medios musicales, ya que muchas veces banalizan la elaboración artística del músico argentino recientemente fallecido.
La relación de su obra con la literatura es su principal atributo. Desde el titulo de un álbum completo, como Artaud (1973) por ejemplo, hasta canciones “La herida de París”, con la recordada versión en vivo de Exactas (1990) y aquel recordado solo de Bajo de Javier Malosetti[1].
Con mucho más detenimiento pudiéramos ver que toda su obra está impregnada de un lenguaje laberíntico que nos lleva a interpretaciones de todo tipo. Pero esa es tarea de algún investigador curioso de la relación literatura-música, para que haga una aproximación a la operatividad que existe entre el sistema literario y el sistema musical en la obra de Spinetta.


III
Bajo Belgrano es un lugar y un disco. Un homenaje a ese barrio de la vida que nos ha dado algún tipo de experiencia feliz, un estado de felicidad lleno de cotidianidad, como decir Barrio Obrero, La Pedregosa, El Paraíso, Gracia, Chamartín, Ramos Mejía o cualquier otro que se nos venga a la cabeza, donde se vivió, se amó, se lloró, donde sentimos que las calles dicen cosas, rumores, secretos, pactos, como “Canción de Bajo Belgrano” “Maribel se durmió” o “Resumen porteño”, por mencionar algunas, que dejan clara esa atmosfera del disco: urbano, cotidiano, de historias de la calle, y de la calle al living, luego al alma. Un lugar armónico, y sabemos que ese es el primer requisito a la felicidad: la armonía.
De bajo perfil, desconocido aún en muchos países, es lo que en el mercado editorial llamarían un músico de culto, como Vila-Matas, Carlos Fuentes, Ednodio Quintero o Victoria de Stefano. Son productores culturales que tienen un mercado de prestigio. Tienen un círculo de lectores, atentos a su literatura, se comunican por un canal diferente, subterráneo, en una red que pertenece a un sistema de comunicación alejado de las convenciones globales, manejan otros códigos culturales. No todos los leen, descifrarlos puede costar más de un intento, y quizá es en esa competencia lectora donde está la clave de acceso a la comprensión de este tipo de propuesta artística.
Spinetta penetra en todos aquellos receptores con algún tipo de sensibilidad a las artes, aunque se sientan extrañados ante las letras que salen de aquella voz sin atributos, canta algo más que versos acompañados de música. Es música atrevezada de literatura.
Es difícil que alguien que lo escuche varias veces  diga que no le guste. Es verdad, no se le entiende, como lo dijo en algún momento el gran Facundo Cabral, pero para quienes traspasan la frontera de lo extraño,  el estrato siguiente para la compresión estética de Spinetta es descifrar la metáfora, saber a qué tipo de referencialidad se refiere, como en “La bengala perdida”, o en muchas otras de sus canciones casi siempre cercanas a la literatura, a la  filosofía, la naturaleza, al Jardín de gente.
Quizá, a diferencia de Charly García, Fito Páez o Soda Stereo, el mercado no está hecho para artistas como Spinetta, como Vila Matas, los Quintero.
Fito y sobre todo Cerati, son de mucha venta y de relativa frecuencia en recitales. Mientras que los artistas de culto, resultan incómodos para las empresas que invierten en productos musicales de mercados reducidos.
Seguramente habrá gente cercana a los medios de comunicación que esté informada de la historia completa de Spinetta y las disqueras, pero considero que es un tema poco relevante en este momento.
Queda claro, que la relación del artista de culto y empresa, no es la más tentadora que digamos. Los músicos y escritores con el perfil de Spinetta no están hechos para vivir de la música masiva, de gran alcance. Son mercados pequeños y eso es una dificultad. Por eso, apostar a la obra de arte y a la cultura se convierte en un camino lento y difícil. La idea de la fama pasa a un segundo grado. Seguramente Spinetta recorrió ese camino, hasta donde pudo, a fuerza de oficio y más de treinta grabaciones oficiales. No queda duda que era el músico vivo o muerto más importante de Argentina, de la música literaria.

IV
Si vemos la obra de Spinetta desde su lado más sensible y humano, sin duda la amistad es el principal valor que debemos señalar. Objeto de seducción, deseo de compartir una música particular, casettes que iban y venían, luego aparecieron los CDs, con el paso del tiempo los modos de reproducción digital lo hicieron más visible y al alcance de otras personas que de contacto en contacto se pasaban la música de Spinetta.
            En simultáneo, la globalización llevó a los medios de comunicación a comenzar a segmentar su público en la búsqueda de mercados. Esta dinámica hizo que las empresas de los medios norteamericanos organizarán canales de televisión para América latina. Era el comienzo de la televisión por cable.
            Miami sería el lugar de concentración. La gran ola de difusión y éxito musical hace que hasta el propio Spinetta sea conocido. Era ya normal saber de él, cada vez que le preguntaban a Fito Paéz o a Ceratti, sobre cuáles eran sus influencias, sus referentes, y la respuesta recurrente era mencionarlo con mucho respeto y admiración.
Como nota importante, cabe destacar que graba un disco con Fito Páez, cuando este era apenas una promesa, sin embargo La la la (1986) se convirtió en unos de los baluartes de ese rock argentino que invadía las radios, también pudo moverse a otros lugares, ofreciendo algunos recitales fuera de Argentina, como Chile o Venezuela.
            Años más tarde, un recital íntimo en Miami, en el año 1997, es quizá su punto mediático más alto. De resto, grabaciones y algunos conciertos, pasan más años y otra vez visita Caracas, era el primero de abril de 2006, ahora en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela. Recital presenciado por músicos, musicólogos y algunos amigos de otros tiempos que recordábamos paseos a la montaña, viajes nocturnos a miradores, fiestas íntimas a la luz de una vela, siempre escuchando Spinetta.
Esa tarde noche la sala apenas llegó a la mitad. Sin embargo, no hacía falta más gente, eran los que eran. Entre abrazos y algunas bromas, había ansiedad por la aparición de aquel hombre flaco, con una guitarra al frente, que cantaría algunas canciones nuevas y compartiría una selección de algunos temas de su canon, como Durazno sangrando, Plegaria para un niño dormido o Seguir viviendo sin tu amor, entre otras. Lógicamente no tocaría Muchachas ojos de papel.
Fue la única vez que lo vi. Ahí, cantando, tímido, como un juglar, elucubrabando ideas entre canción y canción.
           
V
Muere el hombre, nace el mito.

VI
El retorno de Belgrano fue entretenido. Sus calles largas, limpias, sus aceras amplias con algunos árboles entrecruzados con el piso brindaban un colorido a la tarde porteña, es una zona residencial. La visita al barrio chino cumplió con las expectativas: algunos recuerdos, un almuerzo chino y las fotografías que atestiguan aquel viaje.
            El metro nos llevaba ahora de nuevo a San Telmo, en la noche iríamos al fútbol a ver a Vélez en Liniers o quizá al 10 Festival de Tango de Buenos Aires, donde en su programación estaría Daniel Melingo.

VII
Con la muerte del artista, su obra queda cerrada y se convierte en objeto de estudio cultural. Se cierra un ciclo. Se abre otro. Es una dinámica perversa, pero a la vez necesaria como mecanismo de valoración. El artista dejó una obra como legado. El recuerdo es un querer.
Ahora es el momento de que la crítica haga su trabajo. Quizá la música como género no goza de un sistema crítico a la altura del literario. De manera para quienes quieran tener una aproximación discursiva a esa relación existente entre la literatura y la música que opera en la obra de Luis Alberto Spinetta, se sugiere desde la Teoría Literaria como uno de los mecanismos de valoración posibles.
Veremos qué pasa.

Mérida, febrero de 2012





[1] Recuerdo que Hernán Atencio en un programa de radio de San Cristóbal, en Venezuela, dedicaba dicha canción a los bajistas de esa ciudad.

6.24.2011

River, Riber


Por José Alexander Bustamante-Molina

Una crisis es el resultado de los desaciertos. En la medida que la proporcionalidad de la de políticas socaven las bases de la institución, pueden dar resultados que en el peor de los casos  llegarán hasta el fondo. La de River parece inevitable.

Si River Plate desciende, con seguridad será una de las conmociones más importante del fútbol suramericano, y lógicamente del ego argentino, con precedentes lejanos. Superior al fracaso de la selección argentina en los últimos mundiales.

El Mundial es una oportunidad cada cuatro años, la segunda división es una condena.

Pero cuidado, Boca tampoco anda bien. Los dos clubes empresas del fútbol argentino comienzan a pagar el descuido de los valores deportivos por los mercantilistas.

Esa alteración del orden institucional,  es causada, principalmente por las ya conocidas cifras que se manejan en lo relacionado los contratos a los jugadores y todo el entramado económico que se teje.

En River Plate el talento futbolístico se valora dentro y fuera de la cancha, llegó a jugar cualquiera.

La crisis de River es la del fútbol.   El deterioro de la institución se percibe en toda crisis. Ya la liga española comienza mostrar fisuras.

No será ni el primero ni el último. En todo caso, toda crisis es de tiempo limitado, el asunto está en que no se prolongue, que no la tome una inercia que apunte al caos. 

La segunda división es un campo difícil para la crisis, un escenario para las urgencias, para solventar a la institución, tiempo de renovar las políticas.

La tensión en el estadio Monumental para quienes estén en la cancha en el partido de vuelta, será una situación límite que para muchos puede ser motivo de envidia. 

Para los jugadores, mejor no imaginárselo. Lo primero que les sacarán en cara será el monto de los contratos. Y de ahí subirán los insultos hasta el palco vip de la directiva. 

En una prolepsis de relato, luego vendrán las protestas en la calle y los medios haciendo carnaval de la desgracia, un tango. De ahí en adelante quedará en manos de pocos, y del azar. Como un cuento de Cortázar, de múltiples finales.

Veremos qué pasa.

1.27.2010

viaje cibernético, 2008. Serie: La calle habitable

La 9 de julio beats, Buenos Aires








 La esquina caliente porteña, Buenos Aires






Abrazos gratis en San Telmo, Buenos Aires






El laberinto olímpico de Santiago de Chile, Plaza de Armas






El nido y yo, Plaza de Armas de Santiago de Chile






Por una Moneda, Palacio de La Modena, Santiago de Chile






La tercera edad, la tercera orilla, Colonia, Uruguay





El guardián de Santiago, Chile






Operación jaque, Plaza de Armas, Santiago




La plaza limpia, Santiago